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11 agosto 2018

Viajando en fé de Rishikesh a Varanasi

"Death is an illusion which matter is 
constantly trying to prove real".
Prem Baba

En algun punto de la vida, la pregunta llega:

"Acaso estoy listo para partir?"

Esa duda rondaba en mi cabeza los últimos días en Rishikesh, antes de emprender camino hacia el destino final de muchos, Varanasi. Coincidentemente también el destino final de mis 3 meses en India.

Varanasi es conocida por un motivo en especial, por que es auspicioso morir allí. La mitología hindú indica que quienes tienen la suerte de volverse cenizas a orillas del sagrado río Ganges en Varanasi, obtienen Moksha: liberación eterna del ciclo de muerte y reencarnación.



Varanasi es considerada la ciudad más sagrada en el Hinduísmo y por sus tierras caminaron rishis (sabios) y santos de todas religiones. Desde el antiguo musulmán-hindú Kabir hasta el gran Lahiri Mahasaya y el Buddha mismo predicó por primera vez luego de iluminarse, a tan solo 17kms de Varanasi en Sarnath.

La idea de ir a Varanasi había sido una decisión casi de último momento.  Mi plan original era ir a Maheshwar a participar en el Somayag, una gran ceremonia sagrada de fuego que sólo ocurre 7 años. Este era el último gran festival y una buena oportunidad de reencontrarme con mi familia Agnihotra, con quienes viví durante un mes en una granja orgánica en Maharashtra cuando aprendí sobre cultivos orgánicos con uso de antígua sabiduría védica en mi primer viaje a India en 2014.

El viaje a Maheshwar duraría lo mismo que a Varanasi. Era más seguro y quizás conveniente reencontrarme con viejos amigos que irme sola a una ciudad que desconocía y de la cual la única referencia real que tenía era que es la ciudad "de la muerte".

Pero a la hora de sacar el pasaje, como un imán, el llamado a Banaras tiró más fuerte.

Por las calles de Banaras.

Llegué a Varanasi por tierra. Luego de casi 20 hrs de viaje -y más también- ya que el dia anterior, a pocas horas de partir, me había llegado un SMS notificando que el trayecto Haridwar-Rishikesh había sido reprogramado para el día siguiente.

Mejor para mi, ya que cuando me llegó el mensaje estaba en un restaurant con amigas de la escuela de Yoga, a 4 horas de viajar y todavía sin haber resuelto cómo llegar a la estación de Haridwar (desde donde salía el tren a Varanasi).

Por suerte el tiempo que había vivido en Rishikesh, me había hecho amiga de un chico simpático, Satya, que vendía sus pinturas en la calle (y quien hoy enseña Yoga). El mismo día de la reporgramación de mi viaje en tren, le pregunté si sabía como podía llegar a Haridwar. Satya con su gran sonrisa, me dijo que iba a preguntarle a un amigo si podía usar su moto para llevarme. Le dije "Mil gracias, que tierno!" pues claro pensé "mucho mejor pagarle a él que al taxi desconcido".

Al horario que habíamos acordado, de pasada y en la calle -ya que no habiamos intercambiado números- bajé a la puerta de mi precario e incómodo hostel. Un hostel horroroso en el que había pasado los últimos dos días y que claramente me estaba empujando a irme de Rishikesh de una buena vez, ahora que lo pienso.

Bajé a la calle con mi mochila ya de noche y medio rogando que Satya se hubiera acordado de nuestro acuerdo verbal al pasar. A los pocos minutos apareció él con su moto prestada de último momento. A buena velocidad, entre las calles de Rishikesh nos dirigimos a Haridwar varios kilómetros al sur vía ruta. Viento frío en la cara del invierno en los Himalayas, ráfagas de olor a natrualeza y algo de smog. Sentimiento de gratitud y libertad, de nuevo en la ruta hacia lo desconocido. Una de mis sensaciones favoritas en el mundo.

Llegamos a la estación de Haridwar y Satya, quien nunca había considerado el ayudarme como una oportunidad comercial ni cerca, me deseo suerte en el viaje y hasta la próxima sin siquiera pedirme tampoco mi número. Enseñándome una vez más la entrega y pureza que hace al espíritu de la gente de esta tierra. Con ticket en mano, me fui en búsqueda del vagón que me llevaría al último y más misterioso destino del viaje, sin saber que me iba a encontrar.

El ruido hipnótizante del tren, mi mochila asegurada con candado a la reja del compartimento entre los dormis del vagón. Usando mi otra mochila de almohada, cubriendome del chiflón del viento con dos frazadas que habían sabido servir de poncho en las heladas madrugadas antes que salga el sol cuando caminaba hacia las clases de Yoga en Rishikesh.

Un viaje largo y solitario, sin charlas, sin encuentros. Mis compañeros de compartimento, uno de ellos policía, no eran dados a la charla pero por suerte tampoco a la mirada inquisitiva, como suele suceder. A las 6am, el grito de chai chai chai (te) de multiples vendedores que suben en las estaciones de camino, y la feliz realización de que a medida que nos dirigíamos hacia el sur hacia menos frío.

Se acercaba la hora de llegar a destino, arrimando las 5 de la tarde y empecé a notar que el paisaje se ponía levemente menos árido y algo más verde. No se si soñé ver un ciervo,  el cielo anunciaba un cercano atardecer rosa y gris a medida que nos acercábamos a Varanasi. Mi más saliente referencia de esta ciudad "el lugar donde 24/7 se muere y crema gente" me hizo de pronto imaginar que quizás olería a crematorio, por supuesto no fue así.

El tren reducía velocidad y yo ajustando mis mochila, asomaba mi despeinada cabeza por la ventana.  La dirección del hostel que había reservado por las primeras noches era mi único lugar de referencia en esta ciudad.

Sola, aunque siempre sabiéndome acompañada y guiada, empecé a caminar afuera de la estación. Varios conductores de rickshaw ofreciendo llevarme a destino por una cifra que, sabía, era excesiva.

Al lado de los rickshaw a motor, estaban los cycle-rickshaw, probablemente los más pobres de la selva urbana del transporte de personas. Usan sus piernas como tracción, y en su bicicleta con carruaje, llevan a los viajeros y sus bártulos por cifras mínimas. Ganan miserias por día pero es su única forma de subsitir en un país donde sólo sobrevive el más fuerte, el que más soporta.

Sin gritar ni insistir, uno de ellos me convenció, no por precio sino por su actitud de tranquila relajación.

El viajar sola como mujer extranjera en India no es sólo un acto de valentía y fé sino un ejericicio de astuta lectura de cada persona alrededor. Es un constante diálogo corporal con el entorno, donde miradas, tonos y actitudes, son señales que indican aguas seguras o riesgo innecesario. Donde gana el estar relajada pero con aguda intuición como brújula.

Subiéndome al cycle rickshaw (típico del norte de India), atrávesando las nunca pacíficas calles de este país en una desconocida pero extrañamente familiar ciudad que anochecía. Sintiendóme adentro de una película, observando todo a mi alrededor con intensa curiosidad, un mundo nuevo y surreal donde arregladores de zapatos en la calle se mezclan con vendedores de verduras y vacas en el medio de la calle.

La dirección de mi hostel y google maps, nos llevó a mi conductor y a mi, luego de 20 minutos de exhaustivo más increíblemente gracil pedaleo, a un callejón oscuro. Imagínense mi cara, pero más que mi cara la calidad de mi constante diálogo interno con la fuente eterna de guía y sabiduría.
El exacto motivo por el cual soy adicta a viajar por India es el sentirme agarrada, más fuerte que nunca -cual monito a su mamá- al TODO: la única y más pura fuente de fuerza y valor. La voz que invariablemente me responde y dialoga conmigo en cada paso, de una manera que trasciente mi capacidad de explicar.
Mi conductor, cuyo nombre nunca supe, preguntándole a transeúntes y señores de un comercio si sabían donde era mi hostel. Llamé al hostel y alguien supo indicarnos que estábamos cerca pero a una considerablemente laberíntica caminata de nuesto destino. Ni auto ni cycle rickshaw podían acceder por esas microcallecitas que conforman la parte más antigua e histórica a orillas del río Ganges.

Yo con mi mochila, frazada y mini bolso acumulado durante mis meses en India, mirando con cara de venado frente al tren ya que obviamente no había forma que pudiera entender como llegar a mi hostel ni menos accarreando esos no tan livianos bártulos llenos de ropa invernal.

Mi conductor, sin siquiera haber visto mi cara -ya que estaba muy oscuro- no dudó un segundo, "estacionó" su bicicleta a un costado, se cargó mis mochilas al hombro y empezó a caminar entre la gente, yo siguiéndolo como única solución y esperanza. Frenando en cada esquina, preguntando en su idioma y siguiendo.

Quisiera poder recordar con más precisión la sensación que sentía a medida que me adentraba por esas calles. Sé que era una mezcla de asombro por la antiguedad y alma que me rodeaba, sorpresa y fé de que estábamos por buen camino.



Finalmente, llegamos frente a una puerta alta de madera de una casa antigua remodelada en guest-house. Nos abrió una chica sonriente nada sorprendida al ver mi situación. Le conté lo agradecida que estaba con el cycle-rickshaw por haberme guiado y llevado, aún a pie, a destino. Le pedí que le traduciera a él mi agradecimiento y saqué unos billetes para pagarle lo que habíamos acordado más extra 200 rupees (que era más del doble). Apoyando mi mochila en el piso del hostel me miró con humildad y cierta grandeza, negándose a aceptar el dinero extra que le ofrecía. Casi como si fuera un insulto, las dádivas para los pobres, él tiene un trabajo y cobra lo justo, digno. La chica, observando la situación le dijo algo parecido a: "Dale acepta, si ella te lo ofrece por gratitud."

Con cabeza baja y timidez, tomó los billete y se despidió. Una vez más, enseñándome en 20 minutos de interacción y compañía más lecciones que cualquier teoría o libro.

Así empezaban mis días en Banaras. Lugar que hoy gusto en llamar sede de mi alma.



Como se imaginarán, muchas más lecciones e historias se sucedieron en esos días de caminatas sin rumbo ni propósito por calles más antiguas que el tiempo. Rodando mis pasos, uno tras de otro por el simple placer de ser y absorber lo que sea que la vida ofreciera.

Prometo continuar ya que todavía no llegué ni a la mitad de lo que quisiera compartir. Verán el resto en los próximos post, los invito a suscribirse acá al costado derecho.

También, en espíritu de compartir lo que me conmueve y mantiene viva, contarles que en menos de 10 días estaré de vuelta en Banaras. Gracias sencillo blog y audiencia esporádica por ser la perfecta excusa para empezar a sentir que estoy de nuevo allá, aún antes de haberme subido al avión.

ॐ Paz 🕊️

31 julio 2018

India | Más allá de la imaginación

"Older than history, older than tradition, older even than legend, 
and looks twice as old as all of them put together". 
~ Mark Twain

Varanasi, Banaras, Benares, Kashi y varios nombres más.

No hay lugar de los muchos que visité en el mundo, ni de los que conocí en India misma que haya dejado tal huella de melancolía y paz, como Banaras.

El caminar sus calles y sentir que mis límites se funden con el entorno en un abrazo fraternal, un reencuentro largamente esperado que no quiero que termine. El nivel de familiaridad que siento no lo puedo entender con lógica, ella me conoce y yo la conozco. De eso no tengo dudas.

Varanasi es, para mi, la más clara representación física de la sustancia etérea de la que todo India está, en verdad, hecha. Nos hace creer que es un país o una tierra, pero no señores. Es otra cosa.

Amo todo en esta foto. Po algún motivo mis ojos siempre van a sus pies rodeados de luz.

Si no existiese India, seguramente hubiera preferido no nacer en este planeta que aparenta tan irreparable, destartalado. Para qué?

Sin India y su sabiduría ancestral, cómo hubiera encontrado la puerta que revela que la confusión que nos ahoga a los humanos (y el cual extendemos al planeta que nos sostiene), no es más que un error de percepción? No hay en verdad caos ni ruido. No hay problema alguno si uno aprende desde donde mirar.

Ella es el sinfin de colores, sabores e inentendible caos, un reflejo tan fiel de la mente misma. Un increscendo de ruido y aturdimiento, hasta que uno explota y huye. O hasta que uno se da cuenta que nada de eso es real. Aparece, brilla, se cae, muere y se levanta, todo en un mismo acto, en un abrir y cerrar de ojos. No puede ser real. Es un mundo paralelo y quien haya pisado su tierra, sabe de lo que hablo.

Haberse dejado engullir por meses en su imparable vorágine de ruidos, gente y estímulos y salir no solo ilesa sino con más claridad que antes, no es sólo buena suerte.  Es una alquimia que se da cuando la intención de paz y verdad última son más fuertes que cualquier otro deseo. Pero sobre todo, más fuertes que el miedo y el desconcierto que India puede causar.

Sé que mi tiempo en este mundo está marcado por la satisfacción que me causa transitar el laberinto de recordar de que se trata el "estar vivos". La búsqueda última de verdad y libertad más allá del tiempo y las circunstancias.

Y justamente, India tiene el poder único de actuar de telón de fondo de mis búsquedas y a su vez de fuente de la cual mis investigaciones trascendentales toman amplio material para divertirse.

"Todo lo que es, es acá y ahora" dice India.

Vaca en Varanasi que todos los días pasa por la puerta a pedir chapati.

La mirada del sadhu de la esquina me enseña algo, volteo la cabeza y una familia de monos salta entre los techos, el sol que se fitra entre pequeños callecitas y el olor a masala intenso que de pronto impregna el aire crean un entramado de sentido difícil de explicar en palabras.

Estoy viva, todo a mi alrededor lo está.

Entonces, India en toda su extensión, es un caleoidoscopio multidimensional tan complejo como perfecto. Tan mutable e inmenso como el infinito mismo. Por eso, por el momento, decidí escribir solamente sobre una cosa, para simplificar.

Voy a compartir los subjetivos, limitados y aleatorios momentos vividos durante los días que estuve en Varanasi. El lugar más especial del que tengo registro.

Así son las mañanas, justo antes de que salga el sol, al costado del Ganges.


Si les interesa viajar conmigo a Varanasi, estense atentos al próximo post. 
Hasta entonces los dejo con uno de los soundtracks que amo y me transportan, ojalá les guste.


21 julio 2018

Soy.

Soy movimiento intuitivo, polvo en el piso, una danza inesperada.

Soy el sonido de un ukulele, mariposas y el arcoris.

Soy el aire de una flauta tibetana y humo estático que asciende al cielo, un hilo invisible.

Soy tambores, ritmo y saltos de éxtasis en confusión eufórica.

Soy una voz anónima con fondo amarillo en una historia que sucede y se apaga. O sigue por siempre.

Soy lágrimas, un instante de incomprendible belleza.

Suspendida en la brecha entre inagotable informacion y la acción oportuna.

Soy comida por mi misma, un misterio que se digiere a si mismo.

Soy el momento en que el ruido aturdidor se convierte en silencio.


14 julio 2018

Fin de Semanas de Reclusión


Son las 9 de la noche de un sábado en Dubai. Tengo gusto a sandalwood en la boca porque tuve la buena idea de prender el hornito para insipirarme y resulta que la tapita de la esencia estaba trabada así que acudí a mis dientes. No es delicioso, por si se preguntan.

Un sábado 2 Junio y no puedo dejar de pensar "a quien le puede importar lo que escribo" y así me paralizo. Claro, lo que me viene bloqueando de escribir desde hace angustiantes meses, si no años, no es solo que todavía no tengo muy en claro qué idioma compartir las microdimensiones de la vida que elijo, sino también el terror a relatar cosas que no le importen a nadie. Ey, cierto que no importa.
Entonces 🤷‍♀ como respuesta a todo y acá va.
Suena una de esas melodías calmantes en YouTube, esta se llama "Cleanse all the trapped energy from the Past", me tienen un poco las bolas llenas estos sonidos hipnóticos de spa pero últimamente aún menos tolero las canciones con letras y confusión.

Cada texto, cada canción, cada foto y video son creados desde cierto "estado de conciencia", -como el blueprint del estado de conexión entre la mente y alma en ese momento- y juro que no es de snob pero sólo me apetecen sonidos y lecturas etéreas. Después abro instagram, claro. La feria del ruido sin sentido ni fin.

Soy como esos señores que hacen detox con agua alcalina, smoothie y veganismo y luego se clavan una coca-cola y un cigarrillo. Pulsión de muerte que le llaman algunos.

ITUNES NECESITA UPDATE... click, ADIOS PARA SIEMPRE.

9.47pm volví luego de actualizar canciones en el iPhone y abrir carpetas de hace 39mil años, porque sí. Sólo para evitar este arrastrar de dedos en el teclado. Este nudo en la garganta, en vez de achicarse se hace aún más intenso, palabras fluyendo y todo. Es tanto lo que tengo para expresar que no sé por donde empezar, es eso.

Sábado 14 de Julio, soleado como el infierno, sin compromisos ni obligaciones. Ahora si, retomo.

Re-leo el título de este fragmento "Fin de Semanas de Reclusión". Es la pura verdad, hace muchísimos meses me deleito en este autoimpuesto encierro de preso. En este monoambiente en el medio del desierto. Viernes y Sábados de dormir, leer, meditar y bajar revoluciones. Todos mis fines de semana son de cangrejo. Hacia adentro y al silencio, sin contacto exterior (casi). Y me encanta. Si pudiera haría esto toda la vida. Viviría en mi cueva.

Me alegro, me siento más libre, más ancha, más alta antes de apretar "Publicar", porque me doy cuenta que ya está. No me importa. El velo se levanta, es el FIN de eternas semanas de silencio.

"I speak the way I speak inside" wrote the Argentine poet Alejandra Pizarnik.
"Not with the voice intent on sounding human, but with the other one, 
the one that insists I'm still a creature of the forest."


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15 septiembre 2015

Sincronía de Elefantes (y algo más)

"Condemnation without investigation is the height of ignorance."
-W. Palley
Ordenaba documentos y fotos cuando se desplegó frente a mi esta loca sincronía de elefantes.
Primero apareció éste, relajadísimo:

Me lo quedé mirando un ratito, me pegó brevemente la nostalgia de Sri Lanka, no le di mas importancia y seguí clasificando imágenes. De pronto, ese picor intrusivo que aparece siempre cuando uno está concentrado frente al monitor, ese que todos los que tenemos acceso a las redes sociales conocemos: la necesidad de abrir facebook. PARA QUE?! 
Abro, aparece notificación de 2 "recuerdos", uno del año pasado y otro del 2012:

Nostalgia de nuevo, Walking on Air me hace acordar a mis 17 años. Me dan ganas de escuchar ese tema, lo abro, sigo con lo que hacía mientras disfruto viaje auditivo. Termina el tema, me quedo con más ganas de King Crimson. Abro YouTube, pongo "Elephant Talk" de entre la lista y sigo en la compu tratando de encontrar imágenes copadas para armar un concepto, cuando de nuevo aparece: 



Que aleatoria la imagen de ese elefan...CORRRRTAME LA MUSICA! Caen la fichas, la vista se desvía de la pantalla y se clava en algún punto impreciso de la ventana.

1. El elefante de Sri Lanka,
2. El tema se llama Elephant talk
3. Este elefante entre las imágenes

"Jaja que casual, a ver que significará" (porque, ante todo #GORDAMISTICA y #GORDASEÑALES) abro esto y dice:

To the Hindu way of thought, the elephant is found in the form of Ganesha who is the god of luck, fortune, protection and is a blessing upon all new projects. Ganesha in all his magnificently vibrant elephant glory, is intent on bulldozing obstacles on your behalf.

Sonrisa inmensa, claro, era obvio! Tenía que ser Ganapati, él es amor, intelecto y sabiduría. El hijo de Shiva, mitad humano mitad elefante, me estaba tocando el hombro y diciéndome: 
"Pst! Ey vos, acordate que todo está y va seguir estando siempre perfecto."

En ese mismo momento otra imágen de la misma dimensión se me pone a bailar frente a los ojos. Me viene a la mente mi amiga Kripa (de India) contándome que los martes es vegetariana porque es el día de Lord GaneshMiro la fecha y es MARTES! 
Pará pará, era el martes o yo estoy sugestionada flasheando?! Googleo "Ganesh day week" y compruebo que es efectivamente el martes... y algo más.

Toda emocionada, en ese mambo místico hindú en el cual tan a gusto me siento, caigo en la cuenta del hecho sincrónico fantástico final:

El año pasado, en esta misma época, me encontraba en India cenando con simpáticos desconocidos. Había viajado de Mumbai (el casamiento de Kripa) a Goa e iba al encuentro de mi amigo-hermano Sachi (en Hampi) pero tenía que pasar una noche sola en Goa hasta que mi colectivo saliera.  Esa noche, de charla y cena no tan solitaria, pasaba por delante una procesión de hombres cantando y cargando estatuas en sus hombros. Colores, música y fuego, empecé a sentir una hipnótica necesidad de seguir la caravana. Uno de los chicos indios de la mesa se ofreció a acompañarme y así me encontré caminando a lo desconocido entre palmeras y multitudes, en la oscuridad, siendo la única mujer blanca de toda esa horda, con adrenalina y emoción por la mini-aventura pero también un poquito cagada en las patas pensando "quien me manda a hacer esto?". La procesión se dirigía a 2 templos en donde, luego de algunos ritos, llevaban las estatuas a... arrojarlas al mar. 

Resultó ser que se trataba de estatuas, cantos y templo de Lord Ganesh porque era nada menos que Ganesh Chaturthi, la fiesta y celebración anual en su honor! Hace un año, en esta misma época, todos los elefantes y yo estábamos allá, este año también aunque de otra forma.

Gracias al desfile de elefantes que presencié hoy en mi monitor, pude no solo reconectar con esa energía transparente y reconfortante (que en forma de sincronías nos hace sonreir sin motivo aparente) sino tambien revivir un episodio del surreal viaje a India y traerlos a ustedes de la mano conmigo.


Ps. Ese atardecer, en esa playa de Goa, en esa foto que aparece entre mis recuerdos de Facebook, estaba dibujándolo a Sachi al lado de... un elefante.

31 agosto 2015

El recuerdo

Hoy me vino el recuerdo de un pensamiento angustiante que tuve... hace 10 años. Ya DIEZ años pasaron y yo sigo tan joven como siempre, que maravilla *se estira las arrugas, se pone 3 cremas distintas*.

La cosa es que me acordé de cuando tenía 20 años y se me había dado por hacer el work & travel en EEUU. El primer año, de inexperiencia y ansiedad, me anoté en un resort perdido en West Virgina, probablemente el estado menos cool de todo Estados Unidos. La pasé increíble, comí mucha comida de microondas, también comida de restaurant, esquié la temporada gratis, compré tecnología innecesaria, me volví a los 3 meses con algunos ahorros y de novia con un chef yanki.

Al año siguiente la mayoría de mis amigos de aquellos días quisieron más. Algunos probaron ir a Florida o a Hawaii. Yo, como estaba muy enamorada A LA DISTANCIA y planeaba reencuentro, volví al mismo lugar del año anterior. Dos años seguidos (osea 2 temporadas) de West Virginia, dos años de nieve y redneckismo. Pero yo era feliz. Era casi feliz en verdad, había algo que me afectaba la vida y eso era: EL FRIO.

No se si alguna vez lo mencioné pero tengo un enemigo mortal y ese es el frío. Aparte de madrugar (o que me despierten abruptamente), nada me pone de peor humor que el viento congelado en la cara, los dedos inertes, la nariz helada, el entumecimiento sensorial y cargar kilos de abrigo. Not fun.


Así como aborrezco el invierno, amo muy fuerte el verano. Al punto de todos los años contar los días que faltaban, cual Crónica TV, para estar de musculosa y short. Escuchar grillitos a la noche y vivir la despreocupación de los atardeceres de colores en la playa (denle click a esta canción si quieren detalles de a lo que me refiero).

Les decía entonces, el pensamiento que tuve luego de haberme fumado 6 inviernos seguidos, esa duda inquietante (que convenientemente me volvió a la memoria hoy) fue:

"Acaso voy a recuperar alguna vez los veranos perdidos? Dios mío por qué esto? Tanta crueldad me tiene que pasar a mi por favor te lo pido no puede ser así Luis Alfonso Cabrera Lopez Corral!" 

Se veía, desde mi limitada perspectiva, como un dilema que requería cierta reflexión. Creía que eran veranos perdidos que nunca volverían. Y así, como quien no quiere la cosa, se empezó a crear el espiral de DESEO de algo. Deseo de recuperar esos veranos de arena, sol, mar y #CALOR.

Algunos años pasaron y la vida, tan jocosa y complaciente, mirándome con su sonrisita sagaz (cual genio de la lámpara), se encargó de cumplirme el deseo con un gran:

"COMO QUIERAS, nena!" 

Y acá estoy, hace más de un año enviada de una patada voladora, tan inesperada como aleccionadora, a nada menos que: el desierto. Querías calor, arena y sol?  TOMA ESTOS 45°C en DUBAI!! *Plin!*


Igual todo bien con vos, vida. Se que me regalaste 2 años en el paraíso tropical y que estamos las dos acá para hacer lo que sea que yo tenga ganas. Sabés como me di cuenta? Porque además de reírte mandándome veranos eternos, me diste lo que te pedí explicitamente hace algunos posts atrás:
"Si me preguntan si quisiera vivir en un país o ciudad que tenga un adecuado sistema de transporte, donde existan autopistas, trenes y subtes (hace cuantos siglos no piso un subte), me encantaría. Una ciudad que tenga multiplicidad de sabores que probar en las calles, en la cual hayan muchos eventos culturales, una vida nocturna que vaya mas allá de 3 clubes y 4 pubs, en una de esas capitales donde se organizan congresos internacionales y donde confluyen ideas y mentes del mundo, contesto sin dudarlo: ME ENCANTARIA!".
Estaba pidiendo vivir en Dubai y ni sabía.



Será cuestion, entonces, de aprender a afinar bien la puntería.

14 septiembre 2014

email a hermano

Hola gordo,

Te respondo cortito porque estoy desde un cybercafe en una playa en el sur de India (Palolem). Si bien es temporada baja ahora (casi no hay turistas, el ambiente muy relajado y lluvias todos los dias) el precio es relativamente caro por hora (60 rps), al fin y al cabo lugar turistico. Estamos aca porque un amigo (Krishna baba) de un amigo (Panama baba) nos invito a pasar un tiempo en su casa, clases de yoga y libros. Personajes todos, contando historias de como era viajar en India en los 70, cuando no existia "wifi y licuado de frutas" y era dormir donde se pueda, viajar como sea. Tiempos en que los indios no se querian relacionar con los turistas porque "comen bife!" y usan papel en vez de agua.
 

Como te dije estoy en India y vine originalmente al casamiento de unos amigos, aproveche y me quede a viajar y aprender. Todo se dio de una forma muy magica e increible en la cual tengo la suerte de poder viajar sin preocupaciones, sin culpa, sin tiempo. No solo el poder estar viajando en India sino la casualidad de que mi amigo de Sri Lanka, Sachintha, estuviera aca justo al mismo tiempo y libre para viajar juntos por ahi es una de esas casualidades que de tan felices son casi inverosimiles (aunque bien sabemos que no existen las casualidades). Con Sachi hicimos varios viajes por Sri Lanka, siempre estilo improvisado, viendo cada dia que daban ganas de hacer, meditacion, contemplacion, colectivos, trenes, playa, montañas. Asi que estos 15 dias que hace que estamos en India, son un poco una extension de esos en SL.

Leo tus reportes desde el Amazonas, Peru y la naturaleza, gente, viajes de por ahi y te siento y entiendo tanto que no te imaginas. Esa sensacion de que no alcanzan las palabras para describir. Aca lo mismo, ni vale la pena sacar fotos porque no reflejan ni por cerca los olores, sonidos, sensacion del lugar. 

La idea es seguir aca por India un tiempo mas hasta ir a la granja que te conte (no se si te conte) en donde se practican tecnicas vedicas de cultivo organico (creo que Sahan te mostro un video). La emocion y la felicidad que tengo de haber sido aceptada ahi son equivalentes al haber sido aceptada en el mejor MBA del mundo. Estuve saltando por toda la casa un dia entero sin poder creer. Basicamente escribi a este lugar antes de ir a India a ver si me aceptaban para ir a aprender/ayudar ahi. Este lugar es el cielo en la tierra por motivos que exceden este email pero que ya algun dia te contare. Es mi sueño/obsesion desde el momento que supe de estas tecnicas, el aprenderlas y practicarlas. Escribi como botella al mar, esperando respuesta pero sin condicionar demasiado mi felicidad/planes a eso. Me contestaron diciendo que usualmente no aceptan gente, pero que sentian que yo tenia que ir ahi, que se notaba mi interes, ganas, animo y que era bienvenida cuando quisiera. Inexplicable felicidad y cuando digo inexplicable es literal. Es sensacion de estar dando el paso necesario en la vida en el momento necesario y que esto es el comienzo del cambio de una ciclo, que de pronto TODA mi realidad, objetivos, planes estan alineados hacia el mayor bien. 

Felicidad que todavia me dura mientras camino por las calles de India viendo chanchos y gallinas juntos deambulando al costado de la calle. India se siente como casa (no como Argentina) sino como un lugar familiar, no ajeno y en el cual me siento muy a gusto. Quizas son los años que vivi en Sri Lanka, justo le decia Sachs hoy en la playa "Sri Lanka es a India lo que Uruguay a Argentina, o Nueva Zelanda a Australia" y nos reiamos porque es bastante cierto (sobre todo el sur).

La comida, los modos, tradiciones, sentarse, tomar te y ver a la gente pasar. Todo se siente bastante como Sri Lanka, salvo las ciudades grandes. Mumbai (lo poco que vi) es de otro planeta, miseria que nunca en la vida vi. Colombo, la unica ciudad de SL es cien veces mas amigable y mas limpia.


En fin, voy a tratar de hacer el esfuerzo de escribir un poco mas despuess en el blog, contando mini historias y anecdotas del viaje por aca. Es que si bien el estar aca se siente natural y muy parte de mi, no deja de tener la dosis de sorpresa, intensidad, contraste y absoluta y total magia a cada paso, en cada momento.


El casamiento en Mumbai


Scooter y ruinas en Hampi


niños adultos

Goa
  
Mas Goa

29 mayo 2014

Escriba lo que escriba

Hello, we are your ideas, running wildly through your head, at this time. 3:00am is a perfect time to inspire you, splash your mind with liquid, untouchable words, tones, textures and colors like that pomo of yellow paint that fell on the wooden floor of your primary school's art class and somebody accidentally ppssfftt stepped on it making it explode all over. I still don’t know if it was an accident or if she stepped on it on purpose. It was funny anyway. Aah memories, you can always go back there. And hey! Why are you thinking of writing this nonsensical crap just as it comes to your head? Blog about this? Forget it. This is personal and silly. No! Don’t even think of publishing this, it's a terrible idea. You, self-censoring machine, you can do anything you want whenever you want because you are as free as your mind is, remember? Free? How free? What is "being free"? Nothing is really free since all actions and thoughts are conditioned by those that preceded them. Aren’t these thoughts conditioned by the thoughts I had before, by the language I’m thinking in? Why am I even writing this in English if I originally thought it in Spanish?

Funciona un poco así. Uno lanza las palabras al mundo y enseguida esas palabras forman una cerca invisible alrededor de uno. Definiéndolo a uno. Encasillándolo, demarcándolo, delimitándolo. 

Si si, ya se, la realidad la crea uno mismo y lo que uno piensa ES. Las palabras también son geniales puentes de conexión con el resto del mundo. Con el resto del mund…bueno con el resto del mundo con el que uno se pueda entender. Se entiende. Osea que yo en este blog solamente me “entiendo” con el mundo que habla español. Pero pará, yo quiero poder ENTENDERME con todos, sin límite de idioma, de edad, de cultura o de mentalidad. Hmm.

Volviendo al punto, se dieron cuenta que nuestros cerebros operan así, con esa manía psicótica de definir y etiquetar TODO (y a todos)? Definir, etiquetar, almacenar categoría. Miles de ficheros mentales dentro de los cuales pensamos nuestra realidad entera, catalogando, separando, clasificando.

En cual de sus categorías mentales entré yo ahora?  “La chica que desde Dubai ahora escribe en inglés!”, “Una de esas latinas MiamiBeach Spanglish Puerto Rico a la que se le mezclaron los cables” o si tengo mejor suerte “una chica distinta” o “diferente”.  Yo, les confieso, me autopongo en la categoría: “Que te haces la que te complica tanto vivir la vida en bilingüe si hay gente que sabe 3, 4 o más idiomas y ni se inmuta!?”.

Quizás las palabras habladas son un poco más volátiles y menos estáticas que  las escritas. Éstas, las escritas, -y sobre todo las públicas, las que no podes hacer un bollito y tirar al tacho- quedan ahí fijas, mármol de granito disfrazado de megabyte. Y uno viene, cualquier otro día, las lee y piensa: “Pfff en serio escribí eso?”. Sindrome de los que escribimos (o intentamos) y encima pasamos la mitad de la vida online.

Este enriedo comunicativo (idiomatico, offline, online, oral, escrito) pueda quizas explicarse mejor partiendo del hecho que vivi 2 años en Sri Lanka, país donde entre ellos hablan sinhala o tamil (ninguno de los idiomas que puedo entender) y que ahora estoy en Dubai, ciudad en donde hay personas de todas las regiones del planeta que se la pasan hablando entre si en idiomas que a veces ni puedo adivinar. Confuso, si.


Como imaginaran, en este contexto, me la paso el 90% del día interactuando, escribiendo, leyendo, trabajando y a veces pensando en ingles desde hace mas de dos años.  La dualidad al principio no me molestaba en lo mas mínimo, me resultaba entretenida y divertida. Pero ahora se me está convirtiendo en el yunque que, de vez en cuando, en cualquier momento y sorpresivamente le cae al correcaminos en medio de la carrera.

Hablo con mi familia en español, quedo en suspension un par de segundos “como se dice landlord?” y me siento medio tarada, hablo con mi novio en ingles y me rehúso a decir AVOCADO en vez de palta (ni que decir la muchisima gracia que le causa a él la palabra ojota, dice que suena a animal marino). Escribo un par de párrafos en el idioma que salga y, la verdad, a la hora de corregir el texto me resulta mas gracioso, amigable y evocativo dejar la palabra pomo que reemplazarla por "tube", que querés que te diga?

Me entienden? Entiendanmé.

30 enero 2014

Serendipity y el fin de un ciclo

De esos limitados periodos de tiempo que damos en llamar años, viví 29, aunque a veces siento que fueron bastantes más. Cierro los ojos y me vienen imágenes y sensaciones aleatorias de momentos y situaciones que viví.  Parece que no, pero si. Todas esas escenas pasaron en la misma película. Todo en la misma vida.

Creo que estar vivo no es más que una oportunidad física para divertirse y aprender, y quizás por obra de la suerte, el arte de encontrar atajos o la simple realización de que uno es dueño de su propio destino es que siento que voy aprendiendo a hacer de mis días en este mundo algo cada vez más interesante. Así como soy de desprolija, desobediente y volátil… todo funciona, todo parece parte de una graciosa e improvisada obra compuesta de situaciones, personajes y experiencias.  


El andar desprevenidamente en moto por la cordillera de los Andes sin comida, ni señal, ni rueda de repuesto para aparecer en el altiplánico pueblito minero de San Antonio de los Cobres, los actos políticos en localidades perdidas compartiendo el tiempo con extraños personajes del submundo electoral, esos otros días en Brasil flotando en un barco río abajo en el Amazonas durmiendo en hamaca paraguaya, o recorriendo Nueva Zelanda en un auto que tenia la misma edad que yo, acampando en prolijos parques nacionales, los paisajes nítidos y el aire frío. Las noches en la Buenos Aires de amigas, de fiestas de alguien que tenía una banda, los ensayos, las tardes en el río de Vicente López con los compañeros de cine, metegol, pool y cervezas para salvar el domingo. Las mañanas académicas en Pilar mientras las horas pasaban entre política exterior, historia de las relaciones internacionales, teoría de la teoría de la teoría de algo y medialunas de jamón y queso en el parque. Algún año nuevo transcurrido en una isla en Grecia, festejando hasta ver el sol salir desde el mediterráneo. Las mañanas frías en West Virginia, atravesando veredas tapadas de nieve para entrar a trabajar donde los yanquis desayunaban bloody mary con panceta. Kuala Lumpur con couchsurfers festejando el “fin del mundo”  frente a las torres Petronas y una navidad rodeada de los viajantes de la bohemia Melaka. La inverosímil Tailandia, donde la diferencia entre ambos sexos no es tan importante y donde los turistas les dan maní en botella a monos en una isla del mar de Andaman. Las islas Maldivas, Camboya y todo eso que escribí sobre Hong Kong. Indonesia, el nasi goreng, su gente fumando en todas partes.

Y casi dos años transcurridos en Sri Lanka, viviendo en el trópico, con vacas en la calle, frutas exóticas, currys, coco, arroz, amigos de todo el mundo, incontables roadtrips, elefantes en la ruta, tortugas marinas en la playa y tuk tuks por todos lados.
Me gusta creer que el curioso curso que sigue mi vida no es solamente producto de mi inocultable tendencia a girar por ahí, sino que se relaciona de alguna forma con un concepto del que ya hable en este blog así que que quizás les sea familiar:

Serendipity.

Serendipity significa algo así como: el desarrollo de situaciones beneficiosas sin que uno las busque, la ocurrencia de eventos afortunados por casualidad.

Para cerrar el ciclo en el que empecé a intentar descifrar el por qué de mis viajes y de mi existencia en general, ese ciclo que empezó con mi venida a Sri Lanka en diciembre de 2011, me resulta oportuno volver sobre el significado de esa palabra que -oh casualmente!- fue inventada por H. Walpole para describir las felices aventuras de 3 príncipes en la isla de Serendib (antiguo nombre dado a Sri Lanka en la época de los persas).

Siempre creí que tengo una dosis extra de suerte y emismísimo pensamiento de saberme con cierta estrella/buena fortuna, es de alguna forma, lo que refuerza esa realidad. 

Es suerte? Es oportunidad? Es sincronía? Es un poco de todo eso y algo más. 

Mi estadía en Sri Lanka llegó a su fin, y del año y 10 meses vividos acá me llevo la experiencia más intensa, distinta y espiritual de mi vida; de mayor transformación, crecimiento e intensidad que ninguna de las etapas vividas antes. Aunque, una de las mayores certezas de todo este proceso es que me faltan todavía años luz de "crecimiento" y aprendizaje, que esto es solo el comienzo. Cuanto más vivo, más viajo, más gente conozco, más principiante me siento.  Algo como esa típica sensación pre-examen, en donde cuanto más uno lee, mas siente que no sabe nada. Es lindo sentir que queda todavía mucho camino por recorrer.

De las cosas que me vine a encontrar en esta isla hay una en especial que logra hacer de mis días algo más que positivo. Una mirada, un gesto, un submundo de códigos que nos hacen felices. Y a esta altura, lo que les pueda yo explicar en palabras a ustedes, no alcanza. Es lo que es y difícilmente podría ser mejor.

Para hacerla corta:
Novio > entonces > Dubai. 

Para hacerla menos confusa:
Cuando nos conocimos, allá en Oct 2012, nuestros planes eran divergentes e independientes, él planeaba volver a USA, yo planeaba unos meses más en Sri Lanka/seguir viajando por ahí. Meses después, cuando empezamos a salir, ciertas piezas empezaron a ubicarse en cierta forma que todo comenzó a apuntar al hecho de que ir a vivir a Dubai era el paso siguiente. 


Pero...

-Cerebro:  Dubai? Justo Dubai? No era el último lugar del mundo al que considerarías mudarte?
-Yo:  Si… ya se, parece que la vida se me estuviera riendo en la cara, no?
-Cerebro:  Y si… vos fijate, quizás todo esto sea una locura.
-Yo: Es que me imagino viviendo ahí y me da algo de adrenalina, un poco de rechazo y miedo, no sé. Quizás eso signifique que no tengo que ir ahí o quizás signifique que tengo que enfrentar el miedo y dar el paso? Es mejor ser temeraria o cagona?
-Corazón/Intuición: Dejen de analizar tanto todo. No sirve tener miedo sino confianza.
Al final, cerebro y yo terminamos coincidiendo en que, si todo este tiempo todo había salido mágicamente bien, debía de ser gracias a esa dosis extra de suerte pero seguramente también gracias a la intuición que nunca nos falló.

Se que quizás sea un desafío muy grande, se que tendré que cambiar -una vez mas!- quizás ser mas disciplinada, prolija o  enfocada. Se que habrá obstáculos que sortear y hasta la mismísima perspectiva de que las cosas no salgan tan bien, NO me asusta. Dubai, no te tenemos miedo! Si aguanto solo un mes y medio o si logro crecer y adaptarme satisfactoriamente ahí, me es indiferente, se que lo que tenga que pasar, pasar
á y que sacaré lo mejor de ello.

Así que hacia allá vamos con fe, confianza y basados en el sentimiento mas grande de todos, el amor. Nos vamos sabiendo que todo pasa por algo y que esta nueva puerta que se abre nos está llevando a donde tenemos que estar para aprender las próximas lecciones. 

Después de todo, cuando se dejan las preocupaciones y el miedo de lado, cuando se actúa decididamente con amor y confianza en nuestra buena fortuna y juicio, todo termina siendo mas fácil de lo que parece :)


19 noviembre 2013

Soy viajera o que?

Quiero contarles que no estoy muy segura de si soy "una viajera" o no. Si bien es cierto que vivo en un casi constante estado de viaje, el viajar no es una finalidad en sí, sino consecuencia de las sucesivas y felices decisiones de vida que hacen que me haya convertido en una persona que tiene la suerte de encontrarse continuamente en lugares distintos y distantes. Mi vida está conformada por sucesos casi aleatorios, mágicamente conectados entre si. No es un rompecabezas en donde cada pieza encaja con la otra por una cuestión de lógica sino que se asemeja más a un caleidoscopio, donde a cada pequeño giro, aparecen figuras y formas distintas, todas únicas.
Los viajes y situaciones del año 2013, además de mi venida a Argentina (Si! Estoy en Argentina por 3 meses, mucha emoción, ya les contaré mas) incluyeron, mas allá de mi normal transcurrir de días en Sri Lanka:
  • Una mágica e imprevista visita express al paraíso del océano Indico: Las Islas Maldivas (tengo muchas fotos y cosas que contarles de este pequeño destino).
  • 10 días en Indonesia -entre Jakarta y Bali- a causa de un casamiento.
  • Algunos días en Dubai y Abu Dhabi con la finalidad de conocer el próximo destino donde echaré raíces por un tiempo. 

Y, ya que estoy, les cuento los viajes previstos para fines de este año y el 2014:
  • Viajes a distintas provincias de Argentina y Uruguay aprovechando la primera vez de mi novio/fiancee por mis pagos natales... llega en 2 días después de un mes y medio de no vernos! Mucha adrenalina y expectativa :)
  • El volver a Sri Lanka por unos meses y de ahí unos días a India (me debo el viaje a India y cada vez son mas intensas las ganas de conocer esa tierra de sabiduría y contrastes).
  • Casamiento de amigo en EEUU hacia Abril/Mayo.
  • Antes de mitad de año el gran desafío de instalarme por un tiempo en Dubai (y voy a tener que cambiar de nombre de blog, una vez mas!).

Como les contaba, no es que me siento necesariamente a programar destinos sino mas bien estos destinos me suceden a causa de una mezcla de deseo, ilusión y ganas de conocer el mundo pero sobre todo: la intención consciente de no restringir mis planes. 

Hace unos días fui un encuentro-conferencia de Red Viajar (primera y única Red Argentina de Bloggers de Viaje -de la que formo parte ciberneticamente pero con quienes nunca había tratado personalmente por encontrarme lejos) y la experiencia fue simplemente maravillosa. Mira que he ido a congresos iberoamericanos de blabablaah, a conferencias de días y días, a charlas de esto y lo otro… pero lo que viví el viernes fue uno de los encuentros mas gratificantes de los últimos tiempos. Todos las historias, relatos y charlas fueron increíblemente inspiradoras e interesantes. Me di cuenta que, en varios de los otros encuentros, conferencias y congresos a los que había ido, me había encontrado en algún punto mirando el reloj y pensando cuándo llegaría el momento en que l@s sucesiv@s señor@s con micrófono frente a todos - con sus títulos y teorías - dejarían de enredarse en su conocimiento academicista, cuándo todo ese palabrerío y debate tendría alcance en el mundo real. 

Pero escuchando las charlas del viernes la sensación fue otra, fue sensación de que no quería que se termine lo que estaban contando, que mientras escuchaba, me cuestionaba a mi, a veces los cuestionaba mentalmente a ellos y llegaba a síntesis y conclusiones que me hacían repensar mi realidad (y mi relación con este espacio de memorias personales públicas llamado blog).
Sentí con todos ellos, viajeros y escritores, una gran conexión y empatía. Algunas historias e ideas que escuchaba hacían en mi cabeza una ola expansiva multidimensional porque sentía que lo que ellos estaban contando era un transcripto de lo que pasa por mi cabeza (y por mi vida) a diario.

De entre esas ideas, conceptos y sincronías, los mas relevantes son:
  • El haberme encontrado con Juan y Laura. Ellos, bloggers y viajeros a dedo, se conocieron gracias a los viajes y relatos de los mismos. Juan viajó haciendo dedo por países de medio oriente, escribía su blog, escribió su libro y un día se empezaron a mandar emails (gracias a los viajes). Mails, amistad, mas viajes y amor. La historia resuena en mi cabeza porque, y acá viene un dato que creo nunca antes haber mencionado: mi novio y yo nos conocimos gracias a este mismísimo blog que están leyendo. Si no hubiera sido por mi idea de plasmar por escrito mis experiencias en SL, nada de todo esto estaría pasando. 
  • El dejar lo que sea y hacer lo que sientas (concepto expresado perfectamente en la experiencia personal de Dino y Aldana, una pareja que renunció a su trabajo de 9 a 5, su casa, auto y seguridades y se fue a viajar sin pasaje de vuelta haciendo Magia en el camino).
  • El entender que el eje de la vida es ayudar y dar, que la esencia de la felicidad es compartir. 
  • El confiar en el proceso, en el camino, dejarse llevar y perder la ilusión del control.
  • El confiar en la gente y entender que "ahí afuera" somos mas los buenos que los malos. El entender que la gente es buena, hospitalaria, sencilla y cálida en todas las esquinas del mundo, lo único que cambia son las formas y costumbres.
  • El saber que se puede viajar a toda costa, contra lo que todos te digan y con absolutamente cualquier recurso. 
Ahora, volvamos al titulo e idea central de este post: el cuestionar mi etiqueta de viajera (odio las etiquetas).-
Yo viajo porque me gusta mucho y porque tengo la suerte de encontrar varias y diversas formas y recursos para hacerlo, viajo de couchsurfer pero también por invitación de amigos y personas queridas. No viajo necesariamente con una "metodología": no recorro una región especifica, no me transporto de una manera en particular (sea "a dedo" o de "bajo presupuesto"), ni siquiera viajo por el hecho de conocer lugares distintos, éste y el que viene son años récord de viajes por casamiento: Indonesia, Rio Negro, Córdoba, India, USA, por ejemplo.

Viajar me sucede, lo escribo porque a veces me da la gana y lo publico porque siento que mi experiencia le puede importar a alguien. No escribo para tener visitas, sino que el proceso es al revés: escribo y a algunos (pocos o muchos) les entretiene leer.  Algunos ya saben como soy, mi vida, mi estilo, mi mente busca ser lo mas libre posible y creo que no podría imaginarme siendo de otra forma. Tengo muy en claro que este estilo de vida está muy relacionado con lo que tengo como eje: el crear conciencia, por medio del ejemplo, que todo es posible. Hacer pie en el infinito potencial que tenemos como humanos. El demostrar que podemos, en todo momento, romper estructuras y patrones limitantes y despertar a la realidad de que podemos SER y hacer lo que queramos. La idea es ser todos los días un poquito mejor. Y mucho mas.

Escribo mis experiencias porque considero que con ellas puedo ayudar a los que las leen a ser mas libres y felices, escribo porque a lo largo del camino voy aprendiendo y descubriendo nuevas dimensiones del hecho de estar vivo, NO de tomarse colectivos, trenes o aviones, NO de datos técnicos sobre tal o cual región-país o ciudad. Por eso, y es hora de que lo confiese, este no es un blog de viajes, es un blog de mi vida y resulta ser que está atravesada por viajes y una forma de desarrollarse que es bastante poco convencional.

Quiero que mi próximo post se llame algo como: "Momentos épicos de mi vuelta a Argentina", tengo mucho para contarles sobre como se sintió la vuelta a casa, pero, todo a su tiempo. En las próximas semanas estaré entretenida viviendo la genial experiencia de mostrarle mi país a mi novio "extranjero", luego, cuando todo se asiente, me dedicaré a escribir sobre las andanzas... a menos que surja una nueva e imprevista aventura que lo impida :)


Viajando en fé de Rishikesh a Varanasi

"Death is an illusion which matter is  constantly trying to prove real". Prem Baba En algun punto de la vida, la pregunta l...