Mientras tanto, en Colombo...

La verdad es que algunos días vivir en un pais (tan) distinto se vuelve un poco normal. 

Ducha, desayuno, colectivo, escaleras, oficina, caras de dormidos,  charlas sobre cosas que hacer en el día, segundo café de las 10.30am, emails, planes, almuerzo, llamados, tráfico de vuelta a casa, ventilador, jugo, amigos, lavar ropa, música, cena, charlas, dormir. Todo dentro de cierto marco de normalidad, de previsibilidad y de felicidad relativamente invariable...



...pero otros dias, yendo a la oficina, auriculares puestos, lista mental de las cosas que terminar en el trabajo, las compras del super, quizás ideando el próximo viaje y de pronto... aparece una procesión hindú con carrozas, flores, gente tocando trompetas y tambores, ropas raras y música por todos lados. Balde de surrealidad.
sri lanka, desfile
Procesión hindú en plena avenida 9am


O quizás algún otro dia (mas precisamente el jueves pasado) conversación con colega: "-Y si hoy almorzamos hamburguesas? -Buen, dale". Bajamos las escaleras preguntándonos que será todo ese ruido. Salimos a la calle y vemos que a los señores de Abans (una compañía tipo Frávega) se les ocurrió que la copa mundial de Cricket (T20) que va a tener lugar en Sri Lanka en las próximas semanas es una muy buena excusa para salir a hacer algo de publicidad no convencional... incluyendo a 2 pobres elefantes.


                        


Si me imaginan caminando hacia mi almuerzo con cara de feliz navidad y mirando para todos lados con ojos sorprendidos, se imaginan bien. También imagínense que yo no era la única en esa situación: era divertido sentirse impune de sacar fotos, todas las personas que había en la calle (en su mayoría hombres de traje) ahí nomas desenfundaron sus esssssmartphones para guardar registro de la manifestación inesperada.

Madhuranga y yo muy graciosos sacando fotos por todos lados y paseando entre esa gente hasta que llegamos a McDonalds. Nos sentamos a comer, y al ratito el "desfile" paso por las ventanas del infame local de comida rápida. Un grupo grande de turistas orientales que comían tranquilos, se alborotaron y salieron corriendo a la calle. Los niñitos que jugaban en el pelotero también se pegaron a las ventanas del local mientras señalaban para afuera. Clima de festejo, sacado de la nada.

Usar elefantes para publicidad ya es cruel, si a eso le agregamos que era publicidad de tecnología... #absurdo
Y por último -no me pasó de verlo personalmente pero si 2 veces a Piotrek (a quien pertenecen las fotos)-, quizás algún domingo a la tarde tenés turno con el dentista, de casualidad andas con la cámara de fotos y te cruzas con una procesión hindú... con algunos elementos que llaman la atención mas de lo esperable. Quizás esa procesión incluye "rituales de purificación, sacrificio y agradecimiento", quizás éstos consisten en la práctica de ciertos señores atravesándose ganchos por el cuerpo, mientras cuelgan sobre el asfalto movidos por un camión que los pasea por la calle. A 6 cuadras de tu casa, así nomas. 

hooks, sacrifice
 
















Les adeudo una explicación mas profunda sobre este extraño ritual ya que lo poco que pude averiguar fue gracias a mi  amigo Mayuran. Si bien Mr. May tiene legitimidad (por ser de religión hindú) para explicar este tipo de rituales, tampoco es que es un fanático religioso (y a su vez el hinduismo tiene cientos de miles de variantes) así que tampoco tenia mucha idea. A grandes rasgos, -y esta explicación debe ser tomada con pinzas ya que a May le encanta hacerse el que sabe de todo y tiende a inventar respuestas para cualquier pregunta, aunque no sepa de que corno está hablando- se trata de algo como "cumplimiento de promesas". Así como los católicos-cristianos le piden cosas a la virgen, jesus o dios a cambio de ciertas cosas  (ej: no comer carne,  no tomar, ir a la iglesia, peregrinar, etc..) estos señores, llevan el concepto de "promesa"  un poco mas allá. 

La conclusión de todo esto es que, si bien hace ya MUCHOS (demasiados) fines de semana que no viajamos y que, a pesar de que mis housemates están empezando a fastidiarse con el quedarse en Colombo por tanto tiempo seguido, para mi el simple hecho de estar en esta ciudad sigue siendo una aventura y un disfrute constante. No sólo por estas dosis de surrealidad gratis a las que la ciudad nos tiene acostumbrados sino también por cierta filosofía de vida.

Hay varios "principios" que rigen mi existencia últimamente y que me hacen poner mi presente en locas perspectivas. Abrir los ojos y darme cuenta que me estoy despertando en la capital de un país-isla en el medio del océano índico, viviendo acá por tan -relativo al total de años de mi vida- poco tiempo. Imaginarme que no soy yo sino algún amigo/familiar de Argentina (o alguien que de pronto aparece en este lugar); imaginarme en su cabeza, sentir desde esa óptica una renovada sorpresa por todo alrededor. De pronto, de estar en un estado de normalidad y vida corriente aparece de nuevo esa sensación de "mundo nuevo" que tanto me gusta.

Creo que lo mencioné alguna otra vez, pero vale la pena repetirlo. Se trata de la actitud de disfrutar el presente, el conocido y hasta cliché: Carpe Diem o Seize the Day basado en el hecho de entender que nuestro tiempo es limitado y que, si no nos dedicamos a disfrutar y ser felices con las cosas cotidianas, cual es el sentido de TODO? Un poco de eso mezclado con esto otro:

“Discovery consists not in seeking new lands but in seeing with new eyes”.

:)

Comentarios

  1. Muy bueno!

    Saludos,

    Uno de tus housemates que quiere empezar a viajar de nuevo

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  2. excelente como siempre ¡¡

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