17 octubre 2012

Sin Tiempo

Sin Tiempo
El fin de semana de la última semana de Septiembre, viajamos a Kitulgala. Lo escribo y me cuesta creerlo, pasó Septiembre, estamos a mitad de Octubre... será un cliché pero siento muchas ganas de expresar el clásico: "Que rápido pasó el año!". No los quiero alarmar, pero estamos en la semana 42 (de las 52 que existen en el 2012).
Hay momentos de la vida en que el tiempo se precipita, por alguna extraña razón las horas y los días se condensan y da la sensación de que todo está pasando a una velocidad que, de tan intensa, parece irreal. Creería que existe un extraño mecanismo por el cual hay períodos de la vida en que los días no pasan como durante el resto del año (sobre todo cuando uno tiene entregas, finales, deadlines o cuando la está pasando muy bien...) aunque por otro lado tengo cierta sospecha de que a medida que uno crece, el tiempo no hace mas que acelerarse.
La vida viene a ser una sucesión de eventos que transcurren, obligadamente, con una determinada distancia temporal entre si; distancia temporal que permite ver las cosas en perspectiva y entender/asimilar las situaciones y realidades en las que "estar vivo" consiste. Acá un dialogo (basado en una frase de Einstein) que encierra un concepto divertido, algo así como:
  "-Sabes porque existe el tiempo? - No, porque? -Porque si no, todo pasaría en el mismo momento."
Me divierte el ejercicio mental de imaginarme todo pasando en el mismo momento, como un big bang a la inversa... y es eso mismo lo que siento últimamente. Que este año en Sri Lanka es exactamente un condensado de situaciones locas y viajes tan poco distanciados temporalmente entre si, tan -relativamente-frecuentes y llenos de matices que hacen que estos meses acá se conviertan en un universo en si mismo, en una partícula infinitamente condensada e imposible de ser reducida. Si tuviera que usar una sola palabra seria: intensidad.

También últimamente siento que no me alcanza el tiempo, que no existe el concepto de estar aburrida o sin nada que hacer. Hace un par de meses que me encuentro en un estado de emoción casi continua, con planes, proyectos e ideas que me desbordan.. pero que me hacen sentir que todo tiene sentido. Estoy gradualmente guiando mi vida hacia lo que puedo llamar mi pasión, eso que me da ganas de trabajar 25 horas por día,  el tema del cual podría hablar horas, de lo que no me canso de leer, investigar, aprender y comunicar, lo que siento como una convicción. El trabajo en mi actual compañía me esta dando muchas herramientas, con responsabilidades sobre la realización de mas de un proyecto al mismo tiempo, a veces el clima es frenético y a veces mas calmo, el trabajar acá es un aprendizaje que disfruto, una actividad diaria que tiene sus altibajos pero uno los mayores desafíos es adaptar lo que actualmente hago con lo que quiero hacer en el largo plazo y se que de hecho hay muchos puntos de conexión y varias posible vías.  En la empresa de desarrollo de software, contenido digital y media en donde trabajo mi jefe, colegas y ambiente son extra positivos y son sin dudas uno de los elementos que hacen que mi estadía en esta isla sea muy grata... pero sé que hay algo mas, hay ESO que me apasiona. El interés abarca desde el cuidado del medio ambiente, energías renovables, programas de concientización, a formas de reciclaje y reuso, reducción del consumo;  es sin dudas la guía y el eje en sobre el cual quiero seguir armando mi camino. Tengo solo una intuición de como voy a llegar a donde quiero ir, probablemente tenga que encontrar formas creativas y alternativas de hacer algunas cosas pero me reconforta saber que ese es el sentido. Desde esos días en que la conocida idea de que TODO es posible ("when there is a will, there is a way") se empezó a hacer mas y mas concreta en mi cabeza, las cosas buenas y oportunidades impensadas no hacen mas que aparecerse de una forma casi mágica. Todo este interés en la "temática ambiental", mis ideas y ganas están encausándose en acciones y proyectos, conociendo cada vez mas gente involucrada en el tema y con ideas que van desde ir a algo como un "congreso de residuos" en Nepal en Noviembre hasta un proyecto concreto de limpieza de playas en Colombo con ayuda de voluntarios, de la Sri Lankan Navy y varios mas. Lo mas lindo y gratificante es cuando la gente pasa de decirme "nena estas loca" al "te banco". Ya seguiré hablando de mis planes e ideas pero había empezado este post pensando escribir sobre el miniviaje a Kiltugala.. que es sobre lo que el pueblo quiere que escriba: mas viajes y aventuras y menos blabla personal.. y de complaciente que soy, escribiré sobre eso. Por otro lado, no creo TAN sabio sentarme a escribir sobre todo lo que me anda pasando por la cabeza estos días, mi versión remixada de Descartes: primero proceso, después veo si escribo.

Kitulgala y ráfting en la selva
Como contaba allá arriba, el 29 de Septiembre nos subimos al auto de un amigo e iniciamos un feliz viaje de
4 horas al centro del país.  La idea original era ir a Kalpitya (costa noroeste) a hacer kitesurfing y ver delfines, pero el mal clima en la costa nos redirigió a las montañasEn el camino, y a 2 horas de Colombo, cuando el paisaje empezó a volverse mas y mas verde, pasamos por un puente arriba de un río y desde el auto vimos a un señor bañando a un elefante. Frenamos ahí nomas, en el medio del puente y empezamos a sacar fotos. Decidimos desviarnos un poco del camino para ver si había alguna calle desde donde pudiéramos verlos de cerca. 
Esa cosa lejana en el fondo del rio es un elefante, se los prometo.

Entre las callecitas de tierra al costado de este río en un área super rural, nos topamos con una señora, parada en la puerta de su casa, mirándonos con sorpresa y cara de "que hacen estos raros acá?". Mis amigos en cingales le pidieron un par de indicaciones y ella, muy amable y servicial,  nos invitó a pasar y tomar té con ella y sus dos hijos en la casita mas humilde y rustica en la que estuve. Algunas paredes sin ventanas, la "cocina" sin canilla de agua (no es que no era potable, no existía la canilla de agua).  Esta señora, Sita su nombre, nos contaba que todos los días camina a una especie de aljibe a buscar agua. Sus hijos de 8 y 10 años, los principales decoradores de las paredes de la casa, mostraban en ellas la evolución de su arte gráfico. TODAS pintarrajeadas con dibujos de autos, elefantes y demás garabatos. Cuando señalamos las paredes con una sonrisa, ella toda contenta se fue a buscar un cuaderno de los dibujos "mas recientes" de sus chicos, en donde habían ilustraciones bastante fieles del hombre araña, personajes de la era del hielo y shrek. Mientras ella nos mostraba el cuaderno de los chicos, ellos sonreían tímidos mirándonos con curiosidad asomados desde la puerta de su cuartoSita, nos contó que su vecino (el dueño del elefante) se encarga de llevarlo a bañar al río todos los días y que el elefante es "jubilado": antes trabajaba en desfiles religiosos pero ahora vive sus días apasiblemente al costado del río.

En esencia se trató de un miniviaje de 2 dias a un lugar increíblemente verde al cual 2 amigos y yo ya habíamos ido unos meses atras. Como no teníamos urgencia de nada, y también contábamos con la ventaja de estar con May y Faz (que son locales y podían negociar el precio "no turista") terminamos haciendo rafting simplemente porque el precio al que llegaron negociando era tan barato que hubiera sido un insulto no aceptar el trato. Así que a la mañana del día siguiente el "guía" nos pasó a buscar en tuk tuk -con el bote arriba del techo!- para llevarnos entre las montañas río arriba; por el precio que habíamos acordado, no podíamos esperar mayores lujos. Imaginen 6 personas amontonadas en un rickshaw, en camino de montaña (curva y contracurva) cuesta arriba con un bote inflable en el techo (el cual teníamos que sostener por los costados para que no se caiga): mucha risa. Al guía que nos llevaba parece que le caímos simpáticos así que, una vez en el río, a cada "rápido" que pasábamos  le pedíamos de volver, y nos quedábamos un rato abajo de la cascada de agua empapándonos y remando contra la corriente. Los chicos gritando cosas entre el ruido del agua que caía por todos lados y remando enérgicamente, yo en estado de "muy entretenido, pero vamos" -me daba un poco de miedo porque entraba mucha agua y yo no tenía TANTAS ganas de que el inflable se diera vuelta y termináramos todos en el agua- fue divertido, adrenalínico. El río estaba mucho mas crecido que la vez anterior así que fue una experiencia bastante distinta yendo mucho mas rápido entre las rocas.
Cuando terminamos, volvimos al hotel comimos algo y nos fuimos a tratar de encontrar un camino o trekking en la selva cerca de un pueblito rural al cual habíamos ido la 1ra vez; este camino conduce a unas especies de piletas naturales que se forman de unas cascadas, con piedras desde las cuales se puede saltar al agua. Esta vez (a diferencia de la vez anterior) no íbamos en uno de esos clasicos turísticos paquetes de "rafting y trekking" asi que no nos acordábamos muy bien como llegar ahí.

      De todos modos lo intentamos y nos adentramos pasando un puente, por un caminito entre las montañas que sonaba familiar. Por suerte o memoria, luego de perdernos un poco, aparecimos ahí... los chicos al principio medio tímidos pero después saltando al agua y tirándose varias veces por los toboganes naturales que forman las rocas y la cascada. Esta vez no habíamos llegado ahí con "la excursión" -que te obliga a usar salvavidas y cascos para saltar, te dice cuanto tiempo estar en cada lugar y también decide la hora de volver- así que nos quedamos dando vueltas hasta tarde, lo suficientemente tarde como para que empezara a anocher y todos empezáramos a darnos cuenta que no teníamos mucha idea de como habíamos llegado ahí ni de como volver, que pronto no íbamos a tener luz y que las posibilidades de terminar deambulando por la selva a la noche se hacían vez mas reales. En una mezcla de sensación de comedia y drama de "corre por tu vida" y de "risa por todo alrededor..." con diálogos del tipo: "-Vamos por aca! -No por aca! -Uy, miraa un generador hidroelectrico! -Yo no me acuerdo de esto! -Bueno, no se pero sigamos avanzandooo!" volvimos despues de 40' min al camino principal, todos transpirados y sonrientes luego de haber alimentado gentilmente a gran parte de la población de minibichos tipo gegenes que se encuentran en la región.


Justo unos dias antes de viajar me había comprado un libro nuevo que se llama "The Elephant Pass", basado en una historia real situada en Jaffna -norte de Sri Lanka- durante la guerra civil (que duró 30 años y "terminó" hace muy pocos años) y sobre el cual también existe una película muy srilankesamente famosa. Atrapante y llevadero; lo empece a leer en el viaje... sentada al costado del río con monos, pájaros raros y grillos de fondo, atardecer en las montañas, mientras los chicos nadaban en el río al pie de nuestro barato -pero bien situado- hotel. Algunos sabrán que no soy muy amiga de meterme al agua todo el tiempo, así que esos días mezclando actividades contemplativas con acción y charlas de sobremesa sin apuro fueron muy disfrutables.
                 
                   Vista desde el balcón del hotel
Mono saltando por ahí

Eso fue mi intento de resumen sobre Kitulgala. Tengo algunas otras noticias muy emocionantes -y para nada relacionadas con el cuento de este viaje- pero las dejaré asentándose en mi cabeza hasta el próximo post.

Besos :)

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