13 diciembre 2012

A menos de una semana de estar en Malasia...



Ya hice el check-in online. Ya me contacté con diversos couchsurfers para conocer la cultura local fuera del circuito turístico. Ya dejé las cosas preparadas en la oficina para mi corta ausencia. Ya leí, averigüé,  investigué e hice un plan estimativo de lo que me gustaría hacer cada día. Petronas, Batu Caves, shopping, mesquitas, peatonal, Melaka, Singapore! Quizás pasar el 21 de Dic en un refugio de aborígenes en las afueras de KL? Creo que está todo listo y la adrenalina aumenta cada día que pasa.

Es mediodía en Colombo y mientras escribo este post me debato sobre qué comer: Rice & Curry oooo Rice & Curry! Creo que alcancé el umbral de adaptación alimenticia en Sri Lanka y últimamente estoy deseando urgentemente sabores nuevos! Recuerdo el viaje a Tailandia en Mayo y lo muchísimo que disfruté la comida allá, recuerdo que me prometí volver a Tailandia por varios motivos, uno de ellos: LA COMIDA! No puedo esperar para llegar a Kuala Lumpur y perderme en sus calles llenas de puestos de comidas al paso o volver a estar frente a una góndola de supermercado que tenga productos "light"!!

Como decía, tengo todo casi listo. Puedo leer, mirar el mapa de KL desde google earth, pedir consejos a amigos que vivieron en Malasia pero lo cierto es que: todavía no se que me espera. No se como va a ser la gente, la experiencia, el transporte, la cultura. Tengo adrenalina, emoción,  alegría y tantas otras sensaciones mezcladas. Por mas que son viajes similares (en términos de distancia y días de recorrido), siento algo totalmente distinto a lo que sentía antes de ir a Tailandia. Por varios motivos este viaje viene con una carga emocional en linea con la temática Maya: "Fin (o principio) del mundo". Me resulta increíble que haya pasado un año y que, de no haber decidido quedarme, a esta altura debería estar volviendo a Argentina. Es momento de empezar una nueva fase, nueva etapa, nuevos desafíos y el no tener confirmado los pasos a seguir el año que viene es una sensación  un poco agridulce (con lo mucho que me gusta lo agridulce). Tengo la certeza de que lo que viene va a ser mejor sin dudas, pero este fin de año me encuentra con muchas menos certezas de las que me esperaba.



Estoy segura que esta mezcla de emociones se relaciona directamente con circunstancias totalmente inusuales, factores que antes eran 'el suelo firme' desde el donde organizarse y que de pronto, casi de una semana para otra, ya no están o son inestables:

  • La mujer que nos alquilaba el departamento nos pidió que nos vayamos, no tolera que tengamos amigos, que salgamos a la noche, que nos juntemos los sábados, que haya gente entrando y saliendo, dice que los vecinos piensan que somos "rusas" y eso acá significa lo que se imaginan! Vivimos en un barrio de musulmanes que cuando nos miran pasar de short y musculosa, de vestido a la rodilla nos miran con cara de espanto. Ella no quiere "arruinar su reputación, porque tiene una hija joven". Este país de conservadores, donde reina el que dirán y donde la gente se ocupa mas de la vida de los demás que de la propia me tiene un poco las pelotas hinchadas, debo admitir. Es un GRAN pueblo chico. Verán que la situación con esta señora es bastante tensa, es viuda y evidentemente bastante mal***da. Tenemos dos meses para encontrar un lugar nuevo y on top of this: todavía no se cuantos meses mas me quedare acá
  •  La gente de AIESEC Sri Lanka resulto NO poder hacer nada para renovar mi visa de residente, por lo cual tendré que volver de Malasia con visa de Turista por 90 días y luego -si quisiera- renovarla otros 90 días mas. 
  • + problemas administrativos que creía resueltos aparecieron de nuevo = HSBC, Visa y su ineptitud extrema. La energía que me consume tener que pelearme a 15000kms por Skype con inservibles y chantas por un error que ellos mismos cometieron es otro factor que desestabiliza.
  • Asuntos familiares impensados e inesperados. Sensación de tristeza y de que debería estar allá.
  • Montaña rusa emocional.
La verdad es que nada es tan terrible como parece, todo en este mundo tiene solución, es simplemente una suma de elementos que estarían intentando poner a prueba mi filosofía de: jamas amargarme. Pero tengo infinitos motivos para ser feliz, entre ellos:
  • Todavía vivo en un país que me apasiona todos los días.
  • Vivo con gente que me hace feliz, de la cual aprendo, con la cual me divierto, gente que me entiende y me banca.
  • El fin de semana vamos a ir con amigos a la playa a organizar la fiesta de fin de año.
  • Estoy por viajar a conocer un país nuevo!!
  • Falta MUY poco para reencontrarme con la gente que mas quiero! -y sobre esto ampliaré en breve :)
  • Y algunas otras cosas mas...
La técnica de nunca amargarse esta científicamente basada en el hecho de que enojarse, estresarse, y pensar en negativo acorta la vida y le resta a uno energías para disfrutar de las cosas buenas. Charlaba con un amigo couchsurfer holandés sobre esto y el me contaba que frente a todo problema adopta la técnica de "visión a 5 años" que consiste en entender que todo visto desde una perspectiva amplia pierde el sentido de la gravedad y la tragedia y se convierte en una anécdota. Es una técnica que me resulta muy efectiva: aun cuando este podría ser el periodo mas "inestable" de todo el año, todavía camino por las calles cantando, llego a mi casa sonriendo y entiendo que todo esto es claramente una muy buena forma de "empezar de cero" el año que viene :)

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