Soy.

Soy movimiento intuitivo, polvo en el piso, una danza inesperada.

Soy el sonido de un ukulele, mariposas y el arcoris.

Soy el aire de una flauta tibetana y humo estático que asciende al cielo, un hilo invisible.

Soy tambores, ritmo y saltos de éxtasis en confusión eufórica.

Soy una voz anónima con fondo amarillo en una historia que sucede y se apaga. O sigue por siempre.

Soy lágrimas, un instante de incomprendible belleza.

Suspendida en la brecha entre inagotable informacion y la acción oportuna.

Soy comida por mi misma, un misterio que se digiere a si mismo.

Soy el momento en que el ruido aturdidor se convierte en silencio.


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